Luna Negra

filecdnLos días como hoy, los días de cambio de ciclo, en que el fin y el principio se cruzan, para ella son extraños. Después de unos cuantos días de fortaleza, de luz y plenitud, todo se muere para volver a nacer. Ella esconde de los demás una íntima relación con el Universo, cree que los de ahí fuera no la entenderían, porque está loca o porque es una soñadora.

Los días de Luna negra son frágiles, sensibles, cuidadosos, suaves, lentos, oscuros, profundos, como la piel que cubre su cuerpo y las emociones que habitan dentro de él.

Si hace frío, si llueve, si en ese día no ha salido el sol, si escucha canciones tristes para sentirse bien y coincide con su Luna, se debilita aún más pero ella sabe bien, que ese ciclo forma parte de su energía femenina, de renovarse como mujer.

Cada noche, estirada en la cama, medio desnuda y mirando hacia la ventana, habla con la Luna.

Luna le dice que tiene que cuidarse, que tiene que dejar de ser temerosa, que tiene que abrazar más, expresar más, sentir más, confiar más, decir más y callar menos, querer menos y amar más.

Cuando luna está plena, hablamos de la vida, pero de ese lado positivo, de luz y de fuerza. Pero cuando no la veo, hablamos del otro lado de la vida, de ese que no es tan alegre ni tan apasionado, sino más bien triste y melancólico. Son días inevitables que me paro a pensar que no hay sombra sin luz, ni vida sin muerte, ni amor sin miedo, y que incluso la Luna tiene un lado oscuro…

Ella, con el ceño fruncido, asiente con la cabeza intentando comprender lo que Luna le dice, pero lo que Luna le pide es demasiado y cree que aún no es el momento.

Luna, siempre me hace preguntas pero no me las responde, ¿Y cuándo será el momento a que hagas el paso mujercita?

Luna no sabe lo duro que es ser una persona con una vida que vivir – piensa ella – esa responsabilidad de tenerla que cuidar día a día sin que se marchite, sin que nadie ni nada te la dañe. Pero Luna, astuta e intuitiva, le recuerda que nada es fácil pero que lo que hay ahí fuera de su cálido e inocente mundo, no es todo frío, ni cruel ni apático.

Sabes perfectamente que hay cosas, personas y hechos que te mueven por dentro, que te dan vida, que te dan fuerza, que te hacen crecer, que te hacen sentir especial, única, diferente, que te dan energía en cada pequeña acción que haces.

Ser Luna tampoco es fácil, tantos ojos contemplándome cada noche, tantas personas preguntándome, tantas lágrimas derramadas, tantas dudas << ¿Qué hago con mi vida? ¿Digo un sí o un no? ¿Se va a morir mí ser querido? ¿Podre ser mamá? ¿Me dirá que siente lo mismo que yo? ¿Me voy o me quedo? ¿Sigo estudiando o dejo mí trabajo? ¿Selva o ciudad? ¿Playa o montaña? ¿Cómo puedo saber que es el momento? ¿Sobreviviré a esta enfermedad? ¿Por qué mi familia no me comprende? >> E un largo etcétera, créeme, se bien lo retorcida que puede llegar a ser la mente humana.

Luna es más amable, no es tan exigente ni imprevisible como la vida, porque con ella, con una simple decisión que tome, la vida me cambia sin cesar. Me cambia el mundo, me obliga a replantearme el camino, y a veces me pierdo. Cuando Vida tiene malas noticias, ya es lo más, es como si me diera una cachetada, me tirara al suelo y me partiera en trocitos. Y siempre es igual, llorando recojo cada trocito y los vuelvo a recomponer, como un puzle viejo con las piezas dañadas de tanto rehacerlo, una y otra vez. Luego acepto la lección, me olvido del dolor, vivo intensamente, hasta que vida reciba otra orden del más allá.

En cambio, con Luna es diferente, me comprende y siempre tiene buenas respuestas a mis preguntas, el silencio. No es que me deje las cosas más claras que Vida, pero Luna dice que cuando la respuesta la sabe más quien pregunta que quien escucha, el silencio es la mejor opción.  El silencio te enseña que la respuesta está dentro de ti.

Cuando ella cae en el mundo de los sueños, Luna la contempla despidiéndose con unas pocas palabras.

“No te preocupes, recuerda quien eres, recuerda que te puedes permitir llorar, estar triste e cuestionarte la vida, eres parte del ciclo de la vida y así también, de mi influencia lunar. Hoy soy luna negra porque estoy renaciendo, y como efecto, tú también estás renaciendo muchacha.”

Anuncios

Acerca de Viviana Amazoninha

Chica de 24 años, Educadora Social y Cooperación Internacional, Medicina natural y facilitadora en constelaciones familiares en curso. Caleña y catalana. Amante del arquetipo de la Mujer Salvaje, la Pachamama, la ecología, el "Buen vivir", Cosmovisión Indígena, la música, la filosofía, el Yin-Yang, la poesía, la escritura, el Reiki, la resiliencia, la psicología social, la solidaridad, viajar, la fotografía, emociones, amor, danza... Con un proyecto de futuro a favor de la acción social en que los beneficiados sean los más vulnerables y los de abajo, los ciudadanos.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s